A propósito del aniversario CIII de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

  • Escrito por Reynaldo Acoltzi
  • miércoles 05 febrero 2020

Los mexicanos somos víctimas de distintas disposiciones constitucionales que son verdaderos paradigmas que ya no tienen razón de ser, en estos tiempos, en los que observamos transformaciones en el propio gobierno y en la sociedad. Necesitamos saber cómo entender y aceptar que muchos funcionarios públicos y gobernantes tienen en sus manos, nuestra seguridad, educación, salud, justicia, medio ambiente sano, alimentación y vivienda. No obstante, recibimos servicios y actos de gobierno de mala calidad. Es notorio que, ante este escenario, las necesidades de los ciudadanos para obtener una vida digna y decorosa no están siendo atendidas o definitivamente son ignoradas.

Es sabido, por todos los ciudadanos que en general el desarrollo de nuestro país es su responsabilidad. Ante tal problemática, votar y ser votado, como una garantía constitucional, ya no resulta suficiente para anhelar un gobierno eficaz. La política y la administración pública deben ser practicadas y ejercidas como cualquier profesión, se trata en concreto, de establecer en la ley principios o reglas, criterios y lineamientos que garanticen la profesionalización del político y del servidor público.

¿Como resolver el actual escenario, cuando el político no es político y el gobernante no tiene capacidad de Gobierno?

La teoría y la práctica política según Carlos Matus, establecen la necesidad de contar con un elemento técnico que se denomina cientista social, este personaje establece un diálogo, un acercamiento y un procesamiento de vinculación entre la política y la técnica, para generar direccionalidad en el desarrollo de la sociedad. Su observación aguda de los procesos políticos económicos, sociales y técnicos, como producto, le permiten al gobernante tomar decisiones bien estructuradas.

Es claro, que muchos gobernantes y servidores públicos, tienen escasez de poder, conocimientos e información, liderazgo y capacidad organizativa. En este sentido, el técnico o científico social posee capacidades especiales, en donde al político o al gobernante no le resultan imperiosas.

 

En consecuencia, el político y el servidor público, necesita estar consciente de la importancia de contar con uno o varios técnicos que los auxilien en temas como:

  • Planificación
  • El Juego Social
  • Métodos y técnicas de gobierno

 

En síntesis, se deben formar políticos y servidores públicos con sentido común, conscientes de que en su ejercicio existe un mundo de múltiples recursos escasos, criterios de eficacia, racionalidades y diversas auto referencias. Pero lo más importantes es saber escuchar y dejarse ayudar.

La clase política, los gobernantes, los partidos políticos, los servidores públicos y las fuerzas sociales son actores trascendentales para la construcción y desarrollo del país, siempre y cuando se apoyen y cuenten con equipos técnicos necesarios y suficientes.