La seguridad no debe tener excusas: proteger a la gente es primero
Por Anabell Ávalos Zempoalteca
La seguridad no puede ser una promesa ni tampoco una estadística. Es una
obligación permanente del Estado y una de las principales preocupaciones de las
familias, de quienes trabajan todos los días y de quienes generan empleos.
Por eso, desde el Senado de la República hablamos de frente sobre uno de
los delitos que más está afectando la vida económica y social de nuestro país:
la extorsión.
La extorsión golpea a empresarios, comerciantes y familias. Amenaza el
patrimonio, limita la actividad económica y genera miedo.
Cuando un comerciante tiene que pagar para poder trabajar o un empresario
recibe amenazas para mantener abierto su negocio, no estamos solamente frente a
un delito: estamos frente a una amenaza contra la tranquilidad y el desarrollo
de nuestras comunidades.
La respuesta del Estado debe estar a la altura del problema.
Durante la V Reunión Plenaria del Grupo Parlamentario del PRI, tuvimos la
oportunidad de analizar éste y otros de los grandes desafíos que enfrenta
México, acompañados por especialistas y personas con amplia experiencia en
materia económica, política, de seguridad, justicia y democracia.
Estos espacios son importantes porque permiten algo que considero
indispensable en la política: escuchar, analizar y construir propuestas antes
de legislar.
En materia de seguridad, tengo una convicción clara: necesitamos
fortalecer a nuestras policías locales. No podemos exigir resultados a
instituciones que no cuentan con las capacidades, los recursos, la capacitación
y las herramientas necesarias para responder.
La seguridad comienza en los municipios y en las comunidades. Por ello,
los gobiernos locales deben tener mayores capacidades operativas, pero también
mayores responsabilidades y mecanismos de evaluación que permitan saber qué se
está haciendo y cuáles son los resultados.
Desde la Cámara Alta del Congreso de la Unión seguiré impulsando una
agenda que ponga en el centro a las personas. Una agenda que no se limite a
reaccionar frente a los delitos, sino que fortalezca las instituciones
encargadas de prevenirlos, investigarlos y sancionarlos.
México también enfrenta retos importantes en materia económica, de
justicia, democracia y finanzas públicas.
Las reflexiones compartidas durante nuestra plenaria, sobre el bajo
crecimiento, la falta de inversión, la impunidad, la inseguridad y la urgente
necesidad de fortalecer nuestras instituciones, nos recuerdan que los problemas
del país están relacionados y que no existen soluciones simples.
Por eso necesitamos instituciones fuertes, leyes que se cumplan y
gobiernos que asuman plenamente su responsabilidad.
Como senadora por Tlaxcala, mi compromiso es llevar al Senado las
preocupaciones que escucho en nuestro estado y convertirlas en propuestas que
puedan contribuir a mejorar la vida de las personas.
La política tiene sentido cuando sirve para resolver problemas.
Y frente a la inseguridad, particularmente frente a la extorsión, no
podemos acostumbrarnos, guardar silencio ni aceptar que el miedo se convierta
en parte de la vida cotidiana.
La seguridad debe ser un derecho garantizado, no un privilegio. Y
garantizarla exige instituciones fuertes, autoridades responsables y resultados
que se sientan cada día.
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