Desde el corazón: La Feria de Huamantla, una tradición que nos une
Hoy quiero hablarles de algo que nos llena de orgullo, emoción y esperanza: nuestra Feria de Huamantla.
Porque hablar de la Feria no es hablar solamente de eventos, música, luces o celebración. Hablar de la Feria de Huamantla es hablar de nuestras raíces, de nuestras familias, de nuestras calles llenas de vida, de nuestras tradiciones que han pasado de generación en generación y de ese amor profundo que sentimos por la tierra que nos vio nacer o que nos abrió sus puertas.
La Feria de Huamantla es mucho más que una fecha en el calendario. Es el momento en que nuestro pueblo se reencuentra consigo mismo. Es cuando las familias se preparan, los comercios se llenan de esperanza, los artesanos muestran su talento, las niñas y los niños se asombran, los jóvenes participan y nuestros adultos mayores vuelven a recordar aquellas ferias de antes, las que se vivían con sencillez, con respeto y con el corazón.
En cada alfombra, en cada tapete, en cada flor, en cada calle adornada, hay manos trabajadoras. Hay horas de esfuerzo. Hay fe, paciencia, creatividad y amor por Huamantla. Por eso, cuando vemos nuestras calles llenas de color, también debemos ver algo más profundo: el trabajo de nuestra gente.
La Feria también nos recuerda que Huamantla sabe recibir. Quienes nos visitan no solo vienen a mirar una tradición; vienen a sentir el corazón de un pueblo noble, hospitalario y orgulloso de su identidad. Por eso, todas y todos tenemos una responsabilidad: cuidar nuestra feria, cuidar nuestras calles, cuidar a nuestras familias y cuidar la imagen de Huamantla.
Hoy quiero invitarles a vivir esta feria con alegría, pero también con respeto. Que la emoción no nos haga olvidar la prudencia. Que la convivencia sea motivo de unión, no de conflicto. Que cada evento sea una oportunidad para encontrarnos, para saludarnos, para apoyar a nuestros comerciantes, para reconocer a nuestros artesanos y para demostrar que Huamantla es grande por su gente.
A veces, en tiempos donde las redes sociales dividen con facilidad, vale la pena recordar que hay cosas que deben unirnos por encima de cualquier diferencia. Nuestra Feria es una de ellas. Aquí cabemos todas y todos: quienes piensan distinto, quienes viven en diferentes comunidades, quienes participan desde la fe, desde la cultura, desde el trabajo, desde el comercio, desde el servicio público o desde el amor por nuestras tradiciones.
Huamantla no necesita odio. Huamantla necesita manos que sumen, voces que construyan y corazones dispuestos a cuidar lo que somos.
Porque criticar es fácil, pero construir comunidad requiere voluntad. Y esta feria puede ser una gran oportunidad para demostrar que cuando nos unimos, cuando nos respetamos y cuando ponemos por delante el amor por nuestro municipio, Huamantla brilla más fuerte.
También pensemos en nuestras niñas, niños y jóvenes. Ellos aprenden de lo que ven. Si ven una feria vivida con respeto, aprenderán a respetar. Si ven una comunidad unida, aprenderán a sentirse parte de ella. Si ven que cuidamos nuestras tradiciones, aprenderán a valorarlas. La mejor herencia que podemos dejarles no es solo una fiesta bonita, sino una identidad viva, fuerte y llena de orgullo.
Desde el corazón, reconozco a cada persona que hace posible esta gran celebración: a quienes elaboran tapetes y alfombras, a quienes trabajan desde temprano, a quienes reciben visitantes, a quienes cuidan, limpian, organizan, participan y ponen su granito de arena para que Huamantla se vea y se sienta como lo que es: un pueblo con alma.
Vivamos la Feria de Huamantla con alegría, con responsabilidad y con mucho amor por nuestra tierra.
Que esta feria nos una.
Que nos recuerde de dónde venimos.
Que nos inspire a cuidar lo que somos.
Y que nos permita decir, con orgullo y con el corazón en la mano: Huamantla es tradición, Huamantla es familia, Huamantla es nuestra casa.
Lic. Rocío Hernández Castillo
Presidenta Honorífica del DIF Municipal de Huamantla
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