El `Autotrén´ de Tlaxcala, un dolor de cabeza

El `Autotrén´ de Tlaxcala, un dolor de cabeza
El proyecto del “Autotrén” de Tlaxcala, se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza para la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros.

Sobre todo, porque ante la falta de claridad sobre los beneficios, la percepción social es que se trata de un vil negocio del Gobierno de la 4T.

Es decir, funcionarios estatales se llevarán dinero a sus bolsillos, sin importar el daño ecológico con el derribo de árboles en la principal arteria de la capital.

En los últimos días, diversas agrupaciones ciudadanas aumentaron su rechazo a la obra, por considerar que habrá un grave impacto ambiental.

La primera etapa, que implica un trayecto de apenas dos kilómetros, sobre el boulevar Guillermo Valle, tendrá afectaciones, aunque las autoridades niegan lo contrario. 

La colocación de la estructura tendrá un impacto en el entorno urbano y ecológico. Eso es definitivo. Sencillamente, porque no hay espacio libre para instalar los carriles.

Tan fuertes están los cuestionamientos, que la propia gobernadora ha tenido que encarar las críticas a su proyecto.

Dice que la falta de información es la que ha “confundido” a las personas que se han inconformado con la obra.

Con esa simple declaración, dejó en evidencia que la política de comunicación social no ha sido efectiva, pues al paso de los meses, no ha llenado los huecos informativos.

El caso es que no solo el área de Comunicación ha fallado, sino también la de Gobernación, que no ha tenido puentes para dialogar con los inconformes, pues su titular se encuentra en campaña.

Al igual que el secretario de Infraestructura, quien además ha carecido de sensibilidad para “socializar” proyectos que generarán molestias ciudadanas.  

Para colmo de males, el propio titular de la SI, Alfonso Sánchez García, reconoció que la obra carecía de permisos de índole federal.

A decir de los inconformes, instancias como la Secretaría de Medio Ambiente del Estado, la Coordinación de Protección Civil y el Ayuntamiento de Tlaxcala, no conocen el proyecto.

Lo que, evidentemente, “confunde” más a la población.

El fondo del problema, es la falta de claridad para comunicar a la población los “beneficios” de un proyecto privado, cuyas ganancias permanecen ocultas a costa del daño ambiental.

Dice la gobernadora que no habrá derribo de árboles, entonces sería sano que presentaran la maqueta de todo el proyecto. El antes y después.

De lo contrario, basta con que se derribe un árbol en el bulevar Guillermo Sánchez y Avenida Revolución, para que arda Troya.

Al tiempo.

victortamayo5@hotmail.com