Para entender el liberalismo

  • Escrito por Reynaldo Acoltzi
  • miércoles 30 septiembre 2020

Norberto Bobbio, es uno de los grandes autores contemporáneos de la ciencia política, que tiene como virtud explicar a través de la historia del pensamiento político y económico, conceptos e ideas fundamentales que permiten entender los alcances y los límites del pensamiento liberal en nuestros días. Son modelos políticos y económicos que aún persisten en distintos gobiernos actualmente. México no escapa a estos diseños.

En su obra, “El futuro de la democracia,” (Fondo de Cultura Económica 2018) Norberto Bobbio expone: “El liberalismo es un movimiento de ideas que pasan a través de diversos autores. Como John Locke, Montesquieu, Kant, Adam Smith, Humboldt, Constant, Stuart Mill, Toqueville,” son solo algunos de los grandes clásicos que se mantienen vigentes hasta ahora, constructores de una doctrina política y económica, el liberalismo.

Este movimiento de ideas tuvo gran relevancia e influencia en los gobiernos independentistas, postrevolucionarios y hasta nuestros días. Su vigencia es tan real que, en el caso mexicano, desde Miguel de la Madrid hasta Peña Nieto, siguieron al pie de la letra recomendaciones del Fondo Monetario Internacional, El Banco Mundial y otros organismos internacionales, que hicieron del Estado Mexicano que la economía estuviera por encima del estado, diseñaron mediante reformas constitucionales un estado liberal mexicano a su mínima expresión, sin intervención en la economía.

Como Teoría económica, el liberalismo es partidario de la economía de mercado.

Como Teoría Política, es simpatizante del Estado que gobierne lo menos posible o como se dice un estado mínimo, es decir, reducirlo a su mínima expresión.

En este sentido, entendemos ahora que la relación entre ambas teorías es clara. La presencia del Estado en las relaciones económicas no es la regla sino la excepción. No obstante, las dos teorías son independientes. El Estado liberal tiene ciertas características y principios.

El Estado liberal no interviene en la economía, tiene una influencia ética, es un Estado Laico, es un Estado que no se identifica con una determinada religión, ni con una determinada filosofía política.

Sin duda, un Estado liberal como lo señala Bobbio es partidario de la libre empresa. Un Estado liberal, es el que pierde el monopolio del poder ideológico, mediante la concesión de los derechos civiles, libertades religiosas y de opiniones políticas, pérdida del monopolio económico, conservando el monopolio de la fuerza legítima y las obligaciones jurídicas previstas en la Constitución. Cuyo ejercicio se limita en la observación de los derechos humanos fundamentales, elementos que, entre otros, dieron origen al denominado Estado de Derecho.

Ahora bien, ¿en que nos ayudan estos conceptos? Hoy en día, el gobierno federal a través del presidente de la república, ha expresado en su discurso y narrativas el combate al neoliberalismo, modelo económico y político que ha dañado y perjudicado a nuestro país; la corrupción, la impunidad y la ausencia de rendición de cuentas, como elementos esenciales que sostienen la afirmación del ejecutivo. En la práctica, hemos sido testigos de acciones, datos en redes sociales y en distintos medios que dan cuenta de los posibles abusos que merecen ser investigados, que necesariamente deben ser castigados.