Urgente la sororidad entre mujeres

  • Escrito por Ángeles Mendoza
  • viernes 08 marzo 2019

La sororidad entre mujeres es algo que tendría que ser fundamental en la vida cotidiana de cada una, solo si las relaciones entre sí no fueran tan complicadas, sea de amigas, hermanas, compañeras de trabajo, de escuela, etc., el conflicto entre mujeres es una ventaja para el sexo opuesto, para el logro de objetivos en algunos ámbitos como la política, o las relaciones de pareja, las mujeres lejos de ser solidarias unas con otras donde exista unión para una causa común, pacto social, ético y emocional, prevalece la evidente competencia por destacar unas más que otras por una u otra razón, buscando incluso desacreditar a las demás, si se tuviera la conciencia de que este tipo de situaciones no permite el éxito de quien compite y exhibe la condición de violencia entre las mujeres; aplicarían la sororidad y actitud seria la contraria.

El saber ante todo, que juntas se logra ser más fuertes que por separado, que el empoderamiento solo es posible si crean alianzas entre sí, tratándose con respeto y no como enemigas, generando una relación fundamentada en valores colectivos, con la intención de crear un verdadero y honesto cambio en la sociedad, identificando las diferencias de clases, religión, capacidades, experiencias y conocimientos, considerando las posibilidades de apoyarse a través de una sana complicidad para trabajar por objetivos y metas en común, con el compromiso de conseguir logros individuales o de grupo, se llegaría a un plano de crecimiento mutuo de respeto sin rivalidad ni competencia y reconocimiento.

Para ello se debe tener claro que aplicar la sororidad como un concepto de empatía femenina, empoderamiento entre iguales, enriquecimiento emocional y psicológico, aprendizaje constante de experiencias buenas y malas, utilizar el natural sentido común para ser aliadas a favor de las injusticias, el machismo, la desigualdad, el desarrollo profesional, laboral y familiar, se tendría la certeza de que las mujeres siendo la mayoría en el mundo, lo gobernarían, tomando mejores decisiones participando activamente en la solución de las problemáticas sociales,

políticas y económicas, dejar de ser víctimas de las circunstancias o espectadoras de la discriminación y abuso de los que sí saben cuidarse y solidarizarse.

El mundo necesita a las mujeres unidas, como amigas, como hijas de la vida construyendo una auténtica hermandad.