Con el pueblo de Tlaxcala, vamos a profundizar la transformación
La transformación de México y de Tlaxcala ha sido posible
gracias a la participación activa de un pueblo que durante años luchó por ser
escuchado, por recuperar sus derechos y por construir un país con mayor
justicia social. Hoy vivimos una etapa histórica en la que la política debe
seguir teniendo como centro a las personas, sus necesidades y sus aspiraciones.
La transformación no surgió de un día para otro. Es
resultado de la organización, de la conciencia y del esfuerzo de millones de
mexicanas y mexicanos que durante años decidieron participar para cambiar la
vida pública de nuestro país. Es una historia construida desde abajo, con la
fuerza de las comunidades y con la convicción de que un México más justo sí era
posible.
Después de que el Comité Ejecutivo Nacional de Morena
emitiera la convocatoria para participar en el proceso interno de selección de
la Coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación en Tlaxcala, decidí
solicitar mi registro con la convicción de que este movimiento debe continuar
fortaleciéndose desde sus principios fundamentales: la cercanía con la gente,
la honestidad, la igualdad y el compromiso con quienes más lo necesitan.
Lo hice acompañada de mujeres y hombres libres y consientes
provenientes de distintos municipios de Tlaxcala, quienes acudieron a expresar
su respaldo y a recordar que este movimiento tiene su origen en la
participación ciudadana, en las comunidades y en la voluntad de transformar las
condiciones de vida de nuestro estado.
Asumo este proceso con respeto hacia mis compañeras y
compañeros que también participan, porque entiendo que la diversidad de
trayectorias y experiencias fortalece a nuestro movimiento. La transformación
no pertenece a una persona. Es resultado del esfuerzo colectivo de quienes han
trabajado durante años por un cambio profundo en la vida pública de México.
Mi confianza está puesta en el pueblo de Tlaxcala. En sus
comunidades, en sus familias, en sus mujeres y hombres que conocen la realidad
de nuestro estado y que saben reconocer a quien ha mantenido una presencia
constante, acompañando sus luchas, escuchando sus demandas y caminando a su
lado.
A lo largo de mi trayectoria pública he tenido la
oportunidad de formar parte de momentos importantes de esta lucha por la
transformación nacional. Desde la defensa de la democracia y de los derechos
del pueblo, hasta la construcción de Morena en Tlaxcala, he mantenido una
convicción permanente: la política debe servir para abrir caminos de justicia y
bienestar.
He recorrido comunidades, he escuchado historias de vida y
he defendido causas que forman parte de nuestra identidad: la soberanía
nacional, el bienestar social, la protección de nuestros recursos y el
reconocimiento de los derechos de quienes durante mucho tiempo fueron
ignorados.
También he tenido el honor de representar a Tlaxcala en el
Senado de la República, donde con el respaldo ciudadano asumí responsabilidades
que demostraron que la política puede abrir espacios para quienes no provienen
de grupos de privilegio, sino de la lucha social y del compromiso con la gente.
Hoy Tlaxcala tiene la oportunidad de profundizar el camino
de la transformación. Después de años en los que muchas comunidades reclamaron
mayor atención y mejores oportunidades, tenemos el desafío de construir una
nueva etapa basada en la cercanía, la justicia social y la participación de
todas y todos.
Para lograrlo necesitamos mantener la unidad. Los retos que
enfrenta nuestro estado requieren de la suma de esfuerzos y de una visión
compartida de futuro. La transformación debe continuar con responsabilidad, con
principios y con la capacidad de escuchar permanentemente al pueblo.
La contienda interna debe ser un ejercicio democrático,
respetuoso y civilizado. Las diferencias de opinión son parte natural de
cualquier proceso, pero nunca deben convertirse en divisiones que debiliten el
proyecto que millones de personas han construido desde abajo.
Estoy convencida de que la mejor política es la que
escucha, la que dialoga y la que entiende que el poder sólo tiene sentido
cuando se utiliza para servir al pueblo.
Participaré en este proceso con la misma convicción con la
que he asumido cada responsabilidad pública: con principios, con respeto y con
la certeza de que Tlaxcala merece un proyecto cercano, sensible y comprometido
con sus comunidades.
Asimismo, refrendo mi compromiso de acompañar la defensa de
la soberanía nacional y el proyecto de transformación que encabeza nuestra
Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, porque México vive un momento en el que la
unidad, la responsabilidad y la convicción son indispensables para seguir
avanzando.
El futuro de nuestro estado debe construirse con la
participación de todas y todos. Por eso, más allá de cualquier aspiración
personal, lo más importante es preservar la unidad y continuar fortaleciendo la
transformación que nuestro pueblo decidió emprender.
Con el pueblo de Tlaxcala, con sus comunidades y con su esperanza, seguiremos trabajando para que la transformación llegue a cada rincón de nuestro estado.
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