Café turco, café de amor ¡Así se prepara!
En Turquía y Líbano una taza de café significa convivencia y hospitalidad.
Melek era un huérfano enamorado, pobre muy pobre, trabajaba en el desierto y casi nunca tenía qué comer, entonces prendió un fuego a la mitad de la nada y de él, emanó el aroma más exquisito registrado hasta entonces en su memoria gastronómica.
Corrió al fuego, tomó un grano de lo que no tenía un nombre, lo probó, sabía bien, tiempo después a ese grano le llamaron Kahveh, los árabes Ghawe, los etíopes Kaffa y los gringos Coffee.
El café turco requiere además de café, dos cosas para su preparación, cardamomo y canela, puede tomarse endulzado con un poco de azúcar o solito, hasta que su concentración despierte todos nuestros sentidos.
Así se prepara:
La manera tradicional de prepararlo implica el uso de arena caliente, por donde, con ayuda de un ‘cezve’ típica cafetera de cobre y latón, se eleva a altas temperaturas la fina mezcla de café, azúcar, cardamomo y canela.
*Verter dos dosis de agua (50 ml por taza)
Tres o cuatro movimientos entre rápidos y lentos, serán necesarios para que la temperatura de la arena eleve el café al interior de la cezve, es momento de endulzar, dos segundos de hervor (dos veces consecutivas) seguidos de un servido paulatino, será el resultado del café que se toma en tazas pequeñas.
Mustafá preparó una muestra de cómo se hace el café turco para Cuarto de Guerra.
Comentarios