Experiencia al servicio del desarrollo
TIEMPOS DE
CAMBIO
Por Santiago Hernández
En política
pública, los resultados no se anuncian: se construyen. Y en los últimos meses,
el nombre del tlaxcalteca Oscar Flores Jiménez ha estado vinculado precisamente
a eso: a la operación técnica y política que permite que los proyectos se
conviertan en obras y las obras en bienestar para la gente.
Desde la
Secretaría de Finanzas del Estado de México, Flores ha reforzado una premisa
básica pero muchas veces olvidada: el desarrollo comienza en los municipios.
Las recientes
reuniones de trabajo con las autoridades de Tequixquiac, Ixtapan de la Sal y
Donato Guerra fueron mesas de análisis para revisar proyectos de inversión,
afinar prioridades y garantizar viabilidad presupuestal para responder a las
necesidades de su población.
La instrucción
de la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, ha sido clara: 2026 será
“El Año de las Obras”. Pero detrás de esa expresión hay todo un trabajo técnico
que exige coordinación intergubernamental, disciplina financiera y seguimiento puntual.
Y justamente ahí es donde la experiencia de Oscar Flores se vuelve
determinante.
El ejemplo más
evidente es el seguimiento al Plan Integral para el Oriente del Estado de
México, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Se trata de una
estrategia que articula a los tres órdenes de gobierno para atender seguridad,
salud, movilidad, vivienda e infraestructura en una región donde viven más de
10 millones de personas. No es una tarea menor: implica alinear presupuestos,
calendarizar obras y garantizar que cada peso público tenga impacto real.
Ese tipo de
coordinación es, precisamente, la que hoy demandan estados con desafíos
estructurales como Tlaxcala. Aunque territorialmente es más pequeño, sus retos
en infraestructura, desarrollo regional y fortalecimiento municipal requieren
un perfil con experiencia comprobada en trabajo intergubernamental.
Oscar Flores
es originario de Tlaxcala. Conoce su realidad social y política. Y lo más
relevante es que ha probado en una de las entidades más complejas del país que
sabe articular municipios con el gobierno estatal, optimizar recursos y
ejecutar proyectos de gran calado.
No hay vuelta
de hoja: Tlaxcala necesita capacidad operativa.
En la entidad,
ya sabemos que la improvisación cuesta cara, por lo que es fundamental que, de
cara al 2027, se tenga claro que la experiencia es insustituible, y en este
tiempo de definiciones la trayectoria de Óscar Flores, marcada por coordinación
territorial, disciplina financiera y visión estratégica, representa un activo
útil para el desarrollo de Tlaxcala, su estado natal.
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