Lorena Cuéllar, al Filo de la Navaja
La gobernadora Lorena Cuéllar cometió un grave error político que le puede traer severas consecuencias en la etapa final de su mandato.
Utilizar las asambleas en defensa de la soberanía para
boicotear el segundo informe legislativo de Ana Lilia Rivera, no parece una
decisión sensata.
Habrá quienes aseguren que la marcha encabezada por la mandataria
y su delfín Alfonso Sánchez, logró el objetivo de mostrar músculo.
Y lo lograron, pero con altos costos.
De los 18 mil, que dicen asistieron, los burócratas de los tres
poderes y municipios, que fueron obligados a marchar, están enojados.
A los servidores públicos los amenazaron con la pérdida de
sus puestos de trabajo. Además, cada uno tuvo que llevar a 2 personas más.
Del otro lado, con trabajos, por el boicot, se logró la meta
de reunir a 10 mil personas en el segundo informe legislativo.
No fue una tarea fácil, pues desde temprano varias arterias
de la capital fueron cerradas para impedir el paso de los simpatizantes.
En la víspera, transportistas denunciaron presiones del
gobierno del estado para no alquilar sus unidades a los adversarios.
Las marrullerías de la gobernadora para opacar a la senadora
no pasaron desapercibidas para la opinión pública.
Mucho menos para los senadores, diputados federales e
invitados especiales, que vinieron a arropar a la calpulalpense.
Figuras como la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo,
y el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados Federal, Alfonso
Ramírez Cuéllar, tomaron nota de ello.
Incluso, el senador Gerardo Fernández Noroña lanzó un duro
mensaje contra la gobernadora de Tlaxcala.
“No se debe usar la defensa de la soberanía nacional, para
tratar de cerrarle el camino a nadie, llamo desde aquí a la unidad, a mi
compañera Lorena”.
Queda claro que la mandataria estatal no midió el tamaño político
que tienen los que vinieron a arropar a la senadora Ana Lilia Rivera.
No votan en Tlaxcala, pero están en el centro de las
decisiones del poder, desde sus respectivos ámbitos en el Congreso de la Unión.
Además, están muy cerca de la presidenta Claudia Sheinbaum y
de Andrés Manuel López Obrador, con quienes acuerdan las iniciativas de ley.
Ni que decir de la influencia que tiene Jesús Ramírez Cuevas,
el sensei de Antonio Martínez Velázquez, el vocero de Lorena Cuéllar.
Lo que significa que la gobernadora se metió en un grave
problema político, del que no saldrá bien librada.
Por lo pronto, a los liderazgos nacionales de Morena ya les
quedó claro que en Tlaxcala no hay piso parejo de cara al proceso interno.
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