Las propias encuestas de Ana Lilia Rivera no pueden sostenerla

Las propias encuestas de Ana Lilia Rivera no pueden sostenerla

Las encuestas retratan el termómetro político cada vez que se avecina una elección, pero en el caso de Ana Lilia Rivera, la gráfica más reciente terminó exhibiendo algo que ni sus propios promotores pueden ocultar: su desplome.

 

La encuesta de Enkoll para El Universal de junio de 2026, dejó al descubierto el tamaño de su desgaste, ya que, en abril de 2026, la encuestadora le atribuía 46 % de las preferencias rumbo a la gubernatura de Tlaxcala. Dos meses después, la coloca con apenas 29 %. Son 17 puntos perdidos en un tiempo récord.

 

Una caída de esa magnitud no es un ajuste estadístico, es una señal de alarma, más aún cuando proviene de una casa encuestadora que durante meses ha sido identificada como una de las más favorables para la senadora con licencia.

 

Si incluso una medición que le ha resultado benéfica ya documenta semejante retroceso, resulta inevitable pensar que el escenario real podría ser todavía menos alentador.

 

La lección es sencilla: cuando hasta la encuesta que mejor te trata termina exhibiendo tu caída, se cuenta la historia de una aspiración que parece avanzar, pero hacia la derrota.