Carnaval y poder

Carnaval y poder

Este fin de semana, mientras Tlaxcala se vestía de lentejuelas, máscaras y tradición, no solo desfilaron los huehues, también lo hicieron las aspiraciones.

Entre cuadrillas, cuartazos y coronaciones, más de un político encontró en el carnaval el escenario perfecto para dejarse ver, sonreír y recordar que la cercanía, aunque sea entre comparsas, también suma.

Pero hubo uno que aparte de dejarse ver, se dejó querer. Alfonso Sánchez García apareció puntual en carnavales, coronando reinas, aceptando invitaciones como padrino. Presencia constante, foto oportuna y guiño implícito.

Cada vez se le observa más activo, más arropado, camina entre la gente, va sumando simpatías, afianzando el paso. ¿La meta? No hace falta pronunciarla.

Mientras tanto, en el otro extremo del escenario, hay quienes miran desde las gradas, o más bien, hay una. No ser convocada, no ser visible, no ser parte del baile principal, es una señal.

En el carnaval y en el poder, el público siempre sabe quién lleva el ritmo y quién apenas alcanza a seguir el paso.