Nuev@s polític@s

  • Escrito por Ángeles Mendoza
  • martes 06 noviembre 2018

Dentro de una sociedad que cada día se involucra más en los temas políticos de su país, en las necesidades y en ser parte de la solución, se cae en cuenta que los subsistemas sociales se actualizan, que requieren  de innovación, aunque a pasos lentos pero con más claridad y conocimiento del tema en cuestión, teniendo como factor determinante el desarrollo social, político y desde luego económico en todos sus ámbitos.

Se afirma que en la actualidad solo van a sobrevivir aquellos sistemas que sean capaces de aprender y que estén dispuestos a instruirse, sin embargo en el tema político, tal parece que la gran mayoría de los nuevos políticos; quieren  experimentar el aprendizaje en el  proceso de su periodo según sea el caso; formándose sobre la marcha, o lo que es peor; contratando personas de “confianza”, que creen que saben y sin duda es así, porque cualquier persona sabe más que los inexpertos políticos, aunque no se puede generalizar en todos los casos.

En asuntos de la política y democracia; quien tiene autoridad en principio manda y parece que no tiene que aprender ni siquiera a delegar, incluso desconoce sus funciones en el cargo, en el tema de la democracia el cual se considera un sistema eficiente  como tal, ya que tiene en sí, una estructura inclusiva para decidir los asuntos colectivos. Aun así la política se enfrenta ante una dificultad o desafío cognitivo, para casi todos los sectores de la vida social, quien es gobernado suele ser más competente que quien lo gobierna. En el fondo, la política cambia de función, en lugar de ser algo que emite órdenes de manera unilateral, tiene que ser algo que escucha y que obliga a reflexionar acerca de los efectos catastróficos que tendría su falta de experiencia, capacidad, conocimiento y profesionalización.

De lo más irrelevante de los problemas de la política son; su déficit de pensamiento estratégico, la excesiva importancia que se les da a las personas que hacen la política sin resultados positivos, junto con el poco peso que tienen los métodos con los que se interactúa.

Lo correcto sería ver a la política como actividad inteligente, que quien manda no tienda a sustituir el aprendizaje por las órdenes, el creer que no es prioridad el tener que instruirse y solo gozar de la adulación de sus subordinados o amistades.

Se debería tener la exigencia de renovarse en todas las esferas a través de la capacitación continúa y constante de resolución de problemáticas y los diversos entornos en los que se exponen durante un periodo de poder sin conocimientos básicos es por lo que;  la política continúa estancada en rituales tradicionales. Las autoridades aspiran a que los demás aprendan, ellos son los encargados de dar indicaciones, y consideran que con eso es suficiente. Muchas de las veces igual desconocen quienes están haciendo su trabajo y lo que influye en su imagen pública, el trato y la conducta de quienes ponen al frente.

La política es imprescindible para la vida en sociedad y debe adecuarse a sus necesidades, si la política estudia la organización de las sociedades humanas y de los Estados, debe tener respuestas acorde a los tiempos, de lo contrario, pasa a un segundo plano en la sociedad, lo que conlleva a que la gente se desinterese y pierda credibilidad en los nuevos políticos y entonces se convierten en debut y despedida, al no cumplir con las expectativas de quienes eligieron.

Hay una excesiva obsesión con los liderazgos, muy poca atención a los sistemas de gobierno, que es lo importante, la manera de gobernar está supeditada a la estrategia de ganar las siguientes elecciones.

El escenario político se llena de promesas: lo fundamental es llegar al poder y para eso hay que prometer, usar y abusar, por lo tanto, como consecuencia; se generan compromisos difíciles de cumplir, obteniendo así una mayor  desilusión de la sociedad.

Es fundamental entender a la sociedad como un conjunto, y no como un individuo que solo se preocupa por sí mismo. Y en esto, la política acompaña a la gente en su conjunto y a los problemas que enfrenta, teniendo claro que una democracia es un sistema que lamentablemente soporta bien los malos gobernantes.

La política debe avanzar, mejorar y dejar de lucrar con la credibilidad y necesidad del pueblo, y para ello se tiene que aprender a cumplir con las responsabilidades propias del cargo, reflexionar acerca de las problemáticas que se deberán afrontar, y no depositarlas en otras generaciones. Si no, resolver de una forma racional y no influyente, no basada en promesas, ni engaños, sino en el conocimiento, la capacidad, experiencia,  trayectoria laboral, sensibilidad y conciencia social, así como vocación de servicio.

Las personas tienen necesidad de creer y ver resultados positivos, cambios para el beneficio de sus familias y futuro para seguir adelante en un país del cual se sienta orgulloso,  y no seguir observando cómo  se utiliza a la política  para perjudicar y abusar de los sectores vulnerables de la población y de los recursos públicos.