A un año del segundo piso de la Cuarta Transformación
Claudia
Sheinbaum Pardo, primera mujer presidenta en la historia de México, cumplió su
primer año de gobierno. Ha iniciado su segundo año y lo hace fortalecida, con
el respaldo de más del 70 por ciento de la población en México, de acuerdo con
la mayoría de estudios demoscópicos serios dedicados al tema.
Su
primer informe lo hizo en un acto público realizado en Palacio Nacional, pero
no se quedó ahí. En una decisión histórica, determinó asistir a cada una de las
32 entidades federativas para informar lo que se había realizado durante los
primeros 11 meses de su administración. Ese recorrido concluye este domingo 5
de octubre en la Ciudad de México, en un acto multitudinario que servirá no
sólo para informar, sino también, seguramente, para dar un mensaje a la nación.
En
el balance de su primer año de gobierno hay cosas que destacar. La seguridad es
un tema que de ninguna manera puede ser minimizado ni pasar desapercibido por
el hecho que se ha registrado un descenso en los indicadores de homicidio
doloso, delitos de alto impacto, robo de vehículos con violencia y robo a
transportista, entre otros.
La
estrategia nacional en materia de seguridad, sostenida sobre los ejes de
atención a las causas, inteligencia e investigación, fortalecimiento
institucional y coordinación entre los tres niveles de gobierno, también
reporta un incremento en detenciones de presuntos responsables, aseguramientos
de armas, drogas y desmantelamiento de laboratorios clandestinos.
No
es el único frente a resaltar. En lo económico, y a pesar de la existencia de
nubarrones en el escenario debido a las políticas arancelarias implementadas
por el gobierno de Estados Unidos, hay crecimiento del Producto Interno Bruto
(PIB), baja inflación, desempleo reducido, inversión extranjera récord y
estabilidad cambiaria.
Hay
también un fuerte énfasis en la construcción de vivienda, en el mejoramiento de
los servicios de salud, el incremento en el abasto de medicinas y la
consolidación de programas sociales que implican una transferencia directa para
los sectores más vulnerables, lo que se ha traducido en una expansión de la
inversión social, en mejoras en seguridad y combate a la pobreza. Es cierto,
hay indicadores que requieren consolidación, pero es claro que hay avances,
reconocidos no solo en el informe de gobierno de la presidenta, sino en
análisis independientes.
Todo
lo anterior ha ido acompañado de reformas constitucionales, institucionales y
legales. Por ejemplo, en el Congreso de la Unión hemos aprobado reformas para
combatir privilegios, nepotismo y reelección consecutiva. Se impulsó la
obligatoriedad de la seguridad social para trabajadores de plataformas
digitales.
Se
abrió la Secretaría de las Mujeres para impulsar la igualdad sustantiva, la
cual también está consagrada en la Constitución en consonancia de lo que
nuestra propia presidenta ha declarado como tiempo de mujeres. Y no podemos
dejar a un lado la inversión directa a comunidades indígenas y afromexicanas
con miles de millones de pesos para atender sus necesidades, reforzar su voz en
la toma de decisiones y mejorar los servicios básicos.
La
elección de una parte del Poder Judicial es un acontecimiento histórico a
destacar, impulsada como una forma de exigir rendición de cuentas y combatir
privilegios en una institución que por muchos años sus integrantes no estaban
acostumbrados a hacerlo.
Los
avances son tangibles, pero en el horizonte quedan cinco años. En esa
perspectiva, existen retos que no pueden soslayarse, como la pronta
renegociación del Tratado de Libre Comercio con EUA y Canadá, instrumento que
ha transformado al país y sigue siendo el principal motor de crecimiento de la
economía.
La seguridad, la salud, la educación, la desigualdad y el desarrollo de infraestructura son otros retos importantísimos en los que, si bien existen avances, como lo hemos visto, hay mucho por lograr. Lo importante es que se va avanzando y el camino es el correcto.
Ana Lilia Rivera Rivera
Senadora de la República por el Estado de Tlaxcala
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