Puñales familiares para el 2027
Mientras Miguel Ángel Covarrubias se esfuerza por hacer circo, maroma y teatro con la esperanza de que el escándalo lo cuele a las encuestas rumbo a la gubernatura de Tlaxcala en 2027, la historia parece tomar un giro de tragedia griega, la traición, o al menos el abandono, que podría venir desde el árbol genealógico, no desde la oposición.
Porque si algo se notó en este arranque de semana en los pasillos del poder es que ni su propia madre, la diputada Maribel Cervantes Hernández, parece comprar del todo el boleto para la función estelar de su hijo.
Versiones que corren como pólvora apuntan a que la legisladora estaría volteando la mirada hacia otro proyecto político, uno que, ironías del destino, encarna el archienemigo de Miguel, el alcalde capitalino, Alfonso Sánchez García.
Covarrubias ha hecho de Sánchez García su villano favorito. Ha sido la piedra en el zapato del presidente municipal, el crítico constante, el denunciante de plaza pública que señala supuestas malas prácticas y que, en el intento, se ha querido colgar medallas que no le pertenecen, todo con un objetivo, posicionarse como alternativa rumbo a 2027.
Pero mientras Miguel grita desde la grada, otros juegan en la cancha, y ahí es donde entra la escena que hoy levanta cejas y rumores. Durante el cuarto informe de Mariana Espinosa de los Monteros Cuéllar al frente del DIF estatal, Maribel Cervantes fue vista, dicen quienes atestiguaron, demasiado cercana, demasiado conversadora, demasiado atenta con Alfonso Sánchez García, sonrisas, charla fluida, trato de aliados.
¿Lo habrá tomado Miguel como una traición en toda regla o como una burla? Esto en tiempos donde todos comienzan a alinearse con su gallo rumbo a los comicios de 2027.
El golpe más duro no viene del enemigo declarado, sino del silencio, de la sonrisa de quien se suponía estaría en tu esquina, y si la diputada Maribel Cervantes decide dar la espalda a su propio hijo para apostar por Sánchez García, así que estimados lectores, ¡la sangre no siempre pesa más que el poder!
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