Un abanico de talentos ofrece la producción de El Mago de Oz
Atrás de cada personaje hay todo un proceso de transformación.
Podrán ser apreciados en las funciones que darán en Morelia, Tlaxcala, San Luis Potosí y Guadalajara.
Continúa la temporada en el Teatro Legaria los domingos a las 13:30 horas.
Tener la cara perfectamente limpia y afeitada es requisito para realizar el proceso de caracterización del Espantapájaros, comenta Marvin Ortega, quien hace este papel en la puesta en escena “El Mago de Oz”, pero también del Hombre de Hojalata y del León, personajes de los que podemos disfrutar junto a Dorothy, al Mago de Oz y a las brujas del norte y del oeste, tanto en el Teatro Legaria de la Ciudad de México, como Morelia, Tlaxacala, San Luis Potosí y Guadalajara, como parte de la Gira IMSS Cultural Teatros 2018 y bajo la dirección y producción de Alejandro Medina.
El actor relata, en entrevista, cómo su piel se convierte en lienzo para dar rostro al Espantapájaros “a la cara perfectamente limpia le pongo primer, para protegerla, evitando que la pintura permanezca mucho tiempo en los poros. Esta preparación ayuda para evitar que el maquillaje se cuartee o parezca sucio”. Luego “remojo la brocha, porque uso maquillaje de agua, que permite retirarse con facilidad para luego poderme caracterizar de un personaje distinto”, ya que por su trabajo hay ocasiones en que debe transformarse en poco tiempo para dar vida a otro personaje e incorporarse a otra obra de teatro.
El maquillaje de agua, amarillo canario, es el que utiliza y lo aplica “a manera de acuarelas”, luego aplica sombra naranja y realiza delineados con pinceles delgados, tanto en ojos, como en los labios y dibuja pequeños parches con color negro. Luego maquilla las cejas de color café, para destacarlas; realiza algunas líneas blancas para dar luz y aplica rubor rojo o rosa y finalmente sella el maquillaje con polvo.
Al personaje de “El Espantapájaros” cada actor, de los que lo alternamos en esta puesta en escena, le damos su toque, “por ejemplo David le da un toque muy padre utilizando blanco y yo lo dejo más neutral, con mi base amarilla”.
Marvin Ortega tomó clases en el CECAP y cursos de maquillaje teatral en la ANDA. Recordó que inició utilizando esponjas de esas conocidas como “quesitos” y al final optó por maquillarse con brochas, que es mucho más fácil, funcional y práctico.
“A veces nos toca una función pegadita a la otra y de un teatro a otro y es venir haciendo acrobacias en el taxi, los delineados y ese tipo de cosas que son muy detalladas. La experiencia de hacerlo tantas veces es que ya lo puede hacer hasta con los ojos cerrados y en movimiento. Creo que ha sido lo más padre de maquillarse y de saberse caracterizar, tenerlo tan medido y al personaje tan puesto que no importa el movimiento, no importa si está lloviendo, si vamos rápido en movimiento, el personaje debe quedar exactamente igual siempre.”
Narra que hay vestuarios con los que los actores si se acaloran, como sucede con el León cobarde, ya que es más grueso y hay quienes terminan bañados en sudor. “Todos sudamos por la energía, las luces, pero creo que sudamos en diferente magnitud por los vestuarios”, el del espantapájaros es más ligero, más fresco. El que si podría ser más complicado es el traje del hombre de lata, ya que por sus características no se puede ni sentar en el intermedio.
Por su lado, Rubén Plascencia comenta que le lleva una hora y media darle forma al Hombre de lata, su vestuario solo le permite mover brazos, cabeza y de la cintura hacia abajo. Utiliza una base evitando la parte donde van los prostéticos. Entró hace mes y medio a la producción y asegura que se divierte mucho en El Mago de Oz, ya que el equipo se encuentra muy bien acoplado, de manera que gracias al “timming” pueden incluso insertar chistes a los diálogos.
Todo eso es parte “de la magia del teatro. El teatro es maravilloso e irrepetible”. Consigna Marvin al tiempo que agrega: “El momento en el que Marvin Ortega se pone ese sombrero, deja de ser Marvi.
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