Desaire de Ex Gobernadores

Desaire de Ex Gobernadores

En política el poder de convocatoria cuenta mucho, pero a veces las ausencias pesan más.

Es el caso del homenaje póstumo al exgobernador Alfonso Sánchez Anaya, que organizó el gobierno del Estado.

El evento contó con la presencia de los representantes de los tres poderes, diputados, alcaldes y funcionarios estatales.

También asistieron invitados especiales, entre ellos un muy sonriente Mariano González Zarur, exgobernador de Tlaxcala.

Pero fue notoria la ausencia de los exmandatarios Beatriz Paredes, José Antonio Álvarez Lima, Héctor Ortiz y Marco Mena.

La clase política estuvo ausente, como no lo hizo hace tres años, en el homenaje póstumo a otro exgobernador, Tulio Hernández Gómez.

En política no hay casualidades.

El desaire a la invitación de la gobernadora Lorena Cuéllar, es un reflejo de cómo su poder se pierde de manera acelerada.

Lo grave es que ese proceso inició con mucha anticipación, cuando le falta un año y un mes para dejar el cargo.

La responsabilidad es de Morena, por iniciar de manera adelantada las postulaciones de candidatos a gobernadores para el 2027.

Lorena Cuéllar Cisneros también tiene la culpa en ello, por jugar a las “corcholatas” desde hace un año.

El tiro le salió por la culata, pues perdió el control de tres de los cinco destapados, Carlos Augusto Pérez, Homero Meneses y Luis Vargas.

Solo permanecen en su equipo Alfonso Sánchez García, quien desde un inicio fue el favorito, y Carlos Luna, quien no cayó con el canto de las sirenas.

Otra lectura del desaire de exgobernadores, indica que éstos van a esperar hasta que haya candidato oficial en Morena, para definir su apoyo.

Salvo los casos de José Antonio Álvarez Lima y Mariano González Zarur, quienes ya juegan en el equipo de Ana Lilia Rivera.

Lo que indica que el proceso sucesorio se le está yendo de las manos a la gobernadora de Tlaxcala.

Ayer martes, durante el homenaje póstumo se reflejó el dolor de los asistentes, sobre todo de la esposa, hijos y familia de Sánchez Anaya.

El rostro de la gobernadora estaba evidentemente desencajado, pero no sabemos si por la muerte de su aliado político o por la pérdida del poder.

En política no hay casualidades.