La Copa del Mundo, de Pena Ajena
De pena ajena luce México a los ojos del mundo, en la víspera
de la inauguración del Mundial de la FIFA 2026.
Se supone que la Copa de Futbol es deseada por todas las
naciones, no solo por la derrama económica que representa.
Sino porque permite a los países sede, mostrar sus progresos,
sus riquezas culturales, gastronómicas y turísticas.
Catar 2022 lo entendió así, a tal grado que destinó sumas
millonarias en obras para cautivar al mundo y posicionar al país árabe.
Lamentablemente, el gobierno de la 4T no tomó con seriedad el
mundial de futbol, pese a que le otorgaron la sede hace ocho años.
Hoy la imagen que se proyecta de México, no tiene que ver con
la fiesta futbolera, sino con un país sumido en el caos.
A su arribo, los visitantes se encuentran con manifestaciones
de maestros, pensionados, estudiantes y madres buscadoras.
A ello se agrega las obras mal planeadas y de última hora, en
las ciudades sede de México, Guadalajara y Monterrey.
Sin dejar de mencionar la alerta que lanzó Estados Unidos
sobre los niveles de inseguridad en todo el país.
A 24 horas de la inauguración de la Copa del Mundo 2026, el
Estadio Azteca y el zócalo de la Ciudad de México, se encuentran amurallados.
Las bardas metálicas fueron colocadas para impedir el paso de
manifestantes que puedan poner en riesgo el partido inicial y el Festival de la
FIFA.
Esa es la cara que México está mostrando al mundo, pero lo
más grave es que lejos de atender, el gobierno de la 4T acusa complot.
No hay tal conjura de grupos de la ultraderecha, como señala
en las “mañaneras” la presidenta Claudia Sheinbaum.
Lo que si hay, es una enorme incapacidad de los gobiernos
federal, de la Ciudad de México y de los Estados de Jalisco y Nuevo León.
Habrá que ver que costos políticos y económicos tiene para
los gobernantes y para el país.
Por lo pronto ya se redujo la expectativa del arribo de 4
millones de visitantes. Se estima que apenas llegará al millón.
Con razón la presidenta con “A”, Claudia Sheinbaum, no va
estar en el partido inaugural México-Sudáfrica.
El miedo no anda en burro.
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