Mal arranca el año para la 4T
La cara de la presidenta Claudia Sheinbaum, durante la gira
que realizó por Tlaxcala, lo decía todo: las cosas no pintan bien para la 4T, el proyecto que enarbola.
El presidente de Estados Unidos Donald Trump le mandó un
mensaje contundente al afirmar que ella no gobierna el país, sino los cárteles de las drogas.
Después de que dio un golpe de poder al capturar al
presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, el mandatario estadounidense advirtió que “algo
habrá que hacer con México”.
Claudia Sheinbaum sabe de lo que habla Donald Trump, pues en innumerables
ocasiones le ha ofrecido ayuda para combatir a los cárteles de las drogas.
Y ella, también en innumerables ocasiones, se ha negado a recibir ayuda de EU, pero
después de lo que pasó en Venezuela, ya no puede estirar más la liga.
El secretario de Estado de USA, Marco Rubio, dejó
en claro que con el presidente Donald Trump no se juega, como lo trató de hacer Nicolás
Maduro.
De ahí que no fue casual la tenue condena del gobierno de México a la intervención militar norteamericana en Venezuela. Igual de parca fue la posición del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
En otros tiempos, el régimen actual de izquierda mexicano ya
hubiera convocado a sus bases para condenar en las calles la agresión militar.
Bien se dice que el miedo no anda en burro, pues los
gobernadores y legisladores de la 4T solo emitieron pronunciamientos de apoyo a
la presidenta de la República.
Ninguna posición de condena directa hubo de parte de ellos, salvo la
del locuaz senador Gerardo Fernández Noroña, quien se cuece aparte.
Tras lo sucedido en Venezuela, Claudia Sheinbaum sabe que
está entrampada entre la presión de Estados Unidos y la defensa del proyecto
que enarbola.
Ambos son incompatibles, pues varios liderazgos de la 4T,
entre gobernadores, legisladores, militares y jueces, están vinculados con el crimen
organizado.
Eso incluye al expresidente López Obrador y sus hijos,
quienes al amparo del poder tejieron una red de complicidades con los grupos delincuenciales.
No le va a ser fácil a la presidenta con “A” entregar cabezas
a los Estados Unidos, sin afectar a quienes la llevaron a Palacio Nacional.
Por otro lado, Sheinbaum sabe que si no lo hace, puede salir
raspada de la ira de Donald Trump y abrir la puerta a una intervención militar en México.
¿Eso tendrá repercusiones en las elecciones de 2027? Sin lugar a dudas sí, pero eso ya será otra historia.
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