La imagen es
demoledora en Apetatitlán: calles oscuras dominadas por ladrones, mientras el
alcalde Azain Ávalos Marbán pierde el tiempo en fotos de festivales vacíos.
La
inseguridad ha estallado al 45.89% en diciembre de 2025, duplicada desde el 22%
de 2022, según encuestas de Impulso Mercadológico registradas ante el INE.
Este
desastre hunde por debajo del promedio de los 60 ayuntamientos tlaxcaltecas,
exponiendo la cruda realidad de un municipio en llamas.
No es casualidad, es negligencia criminal.
Turnos
ridículos de policías sin capacitación, directores de seguridad que rotan como
fichas falsas, y un alcalde sin experiencia que se lava las manos ante robos
domiciliarios, asaltos brutales, asesinatos y narcomenudeo a la vista de todos.
Denuncias ciudadanas lo confirman: policía ausente y podrida por corrupción,
mientras Ávalos prioriza eventos turísticos sobre patrullajes reales.
Esto huele a
complicidad deliberada.
El veredicto es claro: si no corrige curso, 2026 traerá el “mando único”
estatal, arrebatándole un control que nunca manejó.
Su omisión
es traición.
Los
habitantes han levantado la voz: alcalde, "¡renuncie o actúe ya!" Apetatitlán
demanda policías entrenados, justicia implacable y un liderazgo que combata, no
que consienta el crimen.
Apetatitlán se suma a los distintos municipios donde la ingobernabilidad crece,
la percepción de inseguridad de los ciudadanos se duplicó y eso enciende las
alarmas, y apenas van 16 meses al frente del gobierno municipal.
Este escenario
municipal podría desencadenar un gobierno fallido y desastroso en materia de
seguridad.
Al tiempo.
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