#MeToo

  • Escrito por Nayeli Romero
  • lunes 08 abril 2019

Como diría Salinas ‘Yo no controlo la rumorología’, lo cierto es que, si en 1994 esa virtud era casi imposible, en pleno 2019 las redes sociales hacen el tema cada vez más difícil.

Lo anterior viene a cuento del usuario de Twitter @MeToo_Tlx, una pequeña réplica del movimiento nacido en Estados Unidos, donde a través de un DM mujeres, hombres y cualquier internauta puede denunciar acoso sexual.

Denuncias ‘confidenciales’ publicadas de manera anónima que se convirtieron -con el perdón del movimiento- en solo chismes con un hilo en twitter, una plataforma social de bajo alcance en Tlaxcala, según estudios de uso de las redes sociales.

La cuenta que quizá en su propósito de apertura buscó sumar al número de víctimas de acoso, resultó convertirse en una marabunta de ociosos/as sin fundamento, dedicadas a desprestigiar, difamar y hasta acosar la vida de personas comunes y corrientes en Tlaxcala.

Algunas de las historias ahí contadas son dignas de un premio nacional al recuerdo, ‘fue hace más de diez años’, ‘hace más de cinco’, ‘hace algunos meses’, los lapsos utilizados para denunciar no corresponden a la actualidad.

Otras de las historias alegan el nexo de ‘amistad’ con los presuntos acosadores, ‘era mi amigo y luego’, ‘salí con el sobrino de… pero después’, ‘un par de amigos que compartieron mis fotos desnuda’, todas ellas invitan a la pregunta ¿Quiénes son tus amistades?

Denuncias donde negocios salen a relucir por ser espacios de convivencia y aptos para el acoso, ‘Hace un mes en la Covacha’, ‘Estaba tomando con mis amigas’.

Las épicas de los hilos en twitter son aquellas donde mujeres se dijeron acosadas en antros, bares, redes sociales y espacios públicos de convivencia donde se encontraban bebiendo.

Sin afán de restar legitimidad a ninguna de las denuncias ahí hechas, todos los involucrados en el movimiento #MeToo capítulo Tlaxcala, deberíamos primero informarles lo siguiente.

‘Acoso es el conjunto de acciones premeditadamente encaminadas a dejar a alguien en una situación comprometida y sin escapatoria’.

Acoso también es ‘El trato hostil y vejatorio al que se somete a una persona en el ámbito laboral de forma sistemática, causante de problemas psicológicos y profesionales’.

Dicho lo anterior, yo mujer, yo hombre, no puedo considerar ‘acoso’ que cualquiera en la web me pida nudes, me diga ‘bonita’, ‘buenota’ o lo que guste, quiera sexo contigo.

No lo puedo llamar acoso, porque, aunque me resulte incómodo la salida está a un clic de bloqueo, denuncia a FB, eliminación de mis contactos y protección de la privacidad de mis publicaciones.

No le puedo llamar ‘acoso’ al hecho de haberle dado a cualquier sujeto ‘el consentimiento’ para fotografiarme y que luego esas publicaciones se hagan virales en la web.

No debo llamar acosador a la persona que recibió mis nudes por Facebook, para luego exhibirlo porque su único medio de ‘presión’ fue su insistencia.

No me puedo comparar con aquellas mujeres u hombres que fueron verdaderamente acosados en un vagón de metro, en su oficina o trabajo, en su escuela u hospital, siendo verdaderamente obligados a consentir un acto de tipo sexual por la simple relación de subordinación con su empleador.

Historias reales de acoso sexual, hostigamiento y acoso laboral existen en el mundo por millones.

Los movimientos como #MeToo y debidos canales para denunciar cualquier delito deben existir, pero no para hacer uso de ellos de forma anónima e indiscriminada.

Si bien las fiscalías que atienden los delitos sexuales han hecho mal su trabajo al proteger en múltiples casos al agresor, los movimientos de redes sociales no están haciendo un mejor papel al exhibir presuntos inocentes.

#MeToo es una cosa seria señores, no la tropicalización de una cuenta de redes sociales para hacer el chismógrafo del pueblo.

 

Hasta la Próxima…

@Naye_Romero89

nayelir31@gmail.com