Lío de faldas 

  • Escrito por Nayeli Romero
  • domingo 18 agosto 2019

De sonrisa afable digna de una persona bien educada vino a Tlaxcala en múltiples ocasiones, fuera a entregar un atlas de riesgo a la capital o acciones de vivienda en municipios con polígonos de pobreza. 

Bajita de estatura, pero jamás de ímpetu, por algo fue pupila de Cuauhtémoc Cárdenas, se convirtió en su controvertida sucesora en la jefatura de gobierno.

Ecónoma de profesión, negociadora nata no como las ficciones femeninas que hoy arriban al poder, Rosario Robles Berlanga logró reordenar el comercio en CDMX, propuso permitir el aborto en el Distrito Federal y emprender una investigación por el delito de peculado contra un servidor público al que ella misma acusó de robar, paradojas de la vida. 

Impulsora del proyecto de López Obrador de cara a la jefatura de gobierno, presidenta del PRD, partido al que fue obligada a renunciar, fundó ‘Sostén’ una empresa de consultoría política con la que se convirtió en asesora de personajes como Ivonne Ortega y Blanca Alcalá. 

Enemiga de Padierna por el escándalo con Bejarano, pieza clave para que se desmoronara el PRD.

Amante de Carlos Ahumada, affaire que ella misma confesó, le costó un corazón roto ‘Cometí el error de relacionar lo personal con lo político’ declaró para su autobiografía.

Aliada de EPN a partir de septiembre de 2012 cuando el ex presidente la nombró parte de su equipo de transición para luego nombrarla Secretaria de Desarrollo Social, desde donde tejió una red de simulación de servicios para desviar miles de millones que acabarían depositados a empresarios en la Laguna. 

Fue la Auditoría Superior de la Federación (AFS) quien en 2015 dictaminó había un desvío de mil 787 millones de pesos vía Sedesol. 

Así comenzó la historia en prisión de la mujer de ‘las faldas bien puestas’, de las lealtades convertidas en afectos, de la estadista que calculó todo menos la traición. 

El juicio de Rosario dista mucho de ser un simple lío de faldas, lo suyo, como la detención de su ex pareja Carlos Ahumada es un mensaje del propio sistema, una factura que había que pagar.

En algo tenía razón ‘A la mujer siempre se le mide con una vara distinta’. En este mundo de cabrones a veces hay que usar pantalón. 

 

A colación: 

¡No por favor! Porfirio se nos muere si observa la forma tan atroz en la que precisamente mujeres vandalizaron el monumento a la Independencia.

No decimos que una pared importe más que las miles de muertes de mujeres ni que su causa o movimiento no fuera legítima.

Lo cierto es que ‘nosotras’ no representamos para la sociedad ningún peligro y este fin de semana para muchos nos convertimos en más peligrosas, vulgares y conflictivas que porra de la UNAM.

Lo digo con respeto, ninguna manifestación -pacífica o violenta- resarcirá las violaciones y muertes de mujeres en México.

Mucho menos dará justicia a las agredidas en el hogar, el trabajo, la vía pública, la escuela.

Nuestro papel no es rebajarnos ni convertirnos en animales a la espera de ser cazadas.

La función de nuestro género en la sociedad va mucho más allá.

Es cierto, afuera hay un mundo complejo que pareciera nos exige competir y defendernos, pero jamás con violencia, jamás.

 

Hasta la próxima…

@Naye_Romero89

nayelir31@gmail.com