Envenenan perros la víspera de la feria en Tlaltepango, San Pablo del Monte
* Amanecen más de diez perros muertos de diferentes
edades y tamaños, en San Pablo del Monte.
Más de diez perros amanecieron envenenados la mañana
del sábado 9 de abril, en el Barrio de Tlaltepango, perteneciente al municipio
de San Pablo del Monte, en Tlaxcala.
La población se caracteriza por profesar la religión
católica y salir constantemente a las calles en peregrinaciones con diferentes
imágenes religiosas, lo lamentable es que no pongan en práctica el respeto y el
valor hacia él prójimo, en este caso los animales que no tienen la culpa de
estar en las calles, por la irresponsabilidad de los dueños, por la
irresponsabilidad de no esterilizarlos y hacer que se reproduzcan, pero esto no
da derecho a maltratarlos o envenenarlos solo por no tener dueños, como ocurrió
en el Barrio de Tlaltepango, San Pablo del Monte, Tlaxcala.
Vecinos del lugar argumentan que los perros no tenían
dueños, eran dóciles, cariñosos y que varios ya estaban esterilizados, que les
compartían comida, pero por falta de espacio no los podían tener; sin embargo,
vivían en las calles como sucede no sólo en San Pablo del Monte, sino en varios
municipios y poblaciones de Tlaxcala, donde carecen de jornadas caninas para
esterilización y vacunación.
Por el momento no hay responsables de los hechos
ocurridos en la Calle Zaragoza de Tlaltepango; se sabe de unas posibles
culpables del envenenamiento de perros, que los mismos vecinos dicen ellas
habían comentado que los envenenarían porque ladraban mucho. Si bien San Pablo
del Monte, se caracteriza por no saber usar sus banquetas, y transitar debajo
de la acera, sin importar los carros, ahora también por el envenenamiento de
perros, la víspera de su feria.
Es triste que en el Barrio de Tlaltepango profesen una religión que no practican, pero más triste es que envenenen perros criollos, la víspera de su feria por su patrono “Cristo Resucitado”.
“No se trata de andar por las calles de San Pablo del
Monte, uniformados cargando un santo. No se trata de llenar los domingos sus
iglesias, no se trata de hacer fiestas y buscar padrinos hasta del calzón, se
trata de saber llevar y poner en práctica la religión católica, organizarse
para ayudar al prójimo, pues bien es una población marginada donde abundan
adultos mayores que no tienen para comer, se trata de unirse y juntar despensas
para estos, no tener a sus perros irresponsablemente afuera de sus casas. Se
trata de ayudar a los animales que viven en las calles, con alimento, hacer
labores de esterilización, adopción y no recurriendo a la vil cobardía de
envenenarlos. No se trata de andar cargando al “santito”, se trata de aprender
a ser católico y no envenenar animales que no tienen la culpa”.
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