La ‘chinga’

  • Escrito por Nayeli Romero
  • jueves 10 octubre 2019

Pues sí, caballero lo que se dice caballero, Fernández Noroña NO es.

Patán, lo que se dice patán, tampoco. Lo que Gerardo Fernández Noroña si es, un político incorrecto e incómodo, al menos para nuestra mártir del mes, Adriana Dávila Fernández.

Ambos diputados pudieran pedir un óscar a sus memorables actuaciones de esta semana, mal interpretadas por la prensa de cristal.

Y es que, a ver…

El pasado viernes Noroña se metió en las patas del caballo con una declaración descrita como ‘misógina’ al señalar en su visita al Congreso de Tlaxcala lo siguiente:

“Me comentan que hay una Diputada que fue Senadora y que está involucrada en ese tema y que es más bocona que la chingada, no sé si sea cierto o no, pero en Tlaxcala siguen los problemas y son elementos para ponerle una chinga la próxima vez que abra la boca”.

La declaración valió para que la ex candidata al Gobierno de Tlaxcala, armara un dramón y levantara incluso una queja ante el comité de ética de la Cámara de Diputados y hasta amenazó presentaría denuncia ante la Fiscalía General de la República.

Lo anterior porque argumenta, las declaraciones de su homólogo diputado incitan a la violencia de género, exponen su integridad física, su honorabilidad y la seguridad de ella y su familia.

Salvo su mejor opinión apreciable lector, la escenita de Dávila Fernández carece de sentido por diversos factores; el primero, hasta un tonto entendería que Noroña hablaba de una ‘chinga’ en sentido figurado, una ‘chinga’ mediática tras expresar, cito textual­ que ‘En Tlaxcala siguen los problemas y son elementos para ponerle una chinga la próxima vez que abra la boca’.

Y con justa razón, la señora presidió por años la comisión contra la trata de personas en el Senado de la República, ¿Qué resolvió?, ¿Erradicó el delito en el estado?, ¿Coadyuvó para apresar a algún lenón?, ¿Implementó verdaderas políticas para educar a menores en esta materia?

Ya luego al calor de twitter, el legislador ofreció junto a Adriana una rueda de prensa, no para pedir una disculpa sino para decirle que podía presentar su queja a donde fuera necesario, pues nunca la acusó de tener vínculos con tratantes.

Al escándalo que captó reflectores se sumaron diversos personajes de la política local y nacional, todos ‘solidarizados’ con la legisladora.

Ahora bien, si el punto era soltar el lagrimón, lo bueno del caso es que Dávila Fernández está bien, su familia segura, su honorabilidad intacta y nadie le tocará como no ocurre con las miles de mujeres, niñas y jóvenes que si están siendo explotadas o sufren diariamente de violencia de género.

Ni modo Gerardo, ya lo decía platón, ‘Nadie es más odiado que aquel que dice la verdad’.

Hasta la próxima...

@Naye_Romero89

nayelir31@gmail.com