El paradigma de votar y ser votado, debe reglamentarse

  • Escrito por Reynaldo Acoltzi
  • miércoles 18 noviembre 2020

El paradigma político de votar y ser votado automáticamente nos traslada a un modelo arcaico donde la democracia y la soberanía se detuvieron desde hace décadas, ejerciendo el mismo sistema de selección de nuestros candidatos a un cargo público.

Si bien; el artículo 35 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, entre otras fracciones establece que:

Son derechos del ciudadano: 1. Otra en las todos los cargos de elección  popular, teniendo las elecciones populares, 2. Poder ser votado para calidades que establezca la ley; en derecho de solicitar el registro de candidatos ante la autoridad electoral corresponde a los partidos políticos así como a los ciudadanos que soliciten su registro de manera independiente y cumplan con los requisitos, condiciones y términos que determine la legislación, 3. Asociarse individual y libremente para tomar parte en forma pacífica en los asuntos políticos del país.

Este artículo, establece el derecho para que los ciudadanos elijan a los representantes políticos que consideren más apropiados en sus demarcaciones, sin duda, hacen uso de la soberanía y un derecho esencial para darle vida al sistema democrático.

Sin embargo, en el establecimiento de estos principios constitucionales, los principales actores políticos de nuestro país, no han puesto atención en reglamentar este importante paradigma que permita elevar el nivel de gobierno en todos sus órdenes. Es decir; mejorar la calidad de nuestros políticos y buscar el perfil adecuado a su cargo.  Es tiempo de que la ciudadanía se dé cuenta que necesitamos políticos que nos concedan garantía para una buena gestión pública.

Ya no necesitamos al típico candidato que haga labor de convencimiento haciendo una movilización masiva de gente que no sabe que su candidato no cumple con las características, atributos, cualidades, valores y principios esenciales para desempeñar un cargo público.

Así mismo,  hago referencia al artículo 36 de la Constitución donde  dispone las obligaciones de los ciudadanos, votar en las elecciones y desempeñar los cargos de elección popular.

Es importante que el electorado mexicano, se quite prejuicios, ya que una gran cantidad de personas piensa que un candidato con preparación  académica pertenece a una esfera social distinta, a una minoría selecta  que deja atrás sus necesidades, considero que al día de hoy, eso ya no es una superficialidad, es una necesidad y por tanto una de nuestras obligaciones debe ser elegir a un político de calidad; no es razonable que desperdiciemos los recursos que se destinan en apoyo al funcionamiento del régimen democrático,  limitándonos a elegir a un candidato que no tiene visión política, experiencia, profesionalización, honestidad, aptitudes y destrezas políticas.

Por otra parte; el apartado D del artículo 41 de la Constitución prevé el Servicio Profesional Electoral Nacional, es decir solo para el personal electoral, no así para los ciudadanos, no así para los dirigentes de los partidos políticos y sus estructuras. El artículo 55 establece que para ser diputado se requiere; ser ciudadano mexicano, tener 21 años, ser originario de la entidad federativa, entre otros supuestos, en ningún caso se solicita calidad y cualidades.  Asimismo, el artículo 57 señala que serán los mismos requisitos para ser senador. El artículo 82 de la misma constitución tampoco observa que para ser presidente de la república se requiere  un perfil específico. Otro ejemplo; la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales en su articulado señala cuales son los requisitos para ser Diputado Federal, agregando solamente requisitos que validen su domicilio, su credencial de elector, carta de antecedentes no penales, pero no solicita requisitos de calidad, cualidad o perfil del candidato, por ello insisto en que la norma jurídica no prevé aspirantes que tengan las características suficientes para un buen funcionamiento gubernamental.

La realidad es que los partidos políticos no promueven la profesionalización, capacitación o formación de cuadros políticos, ante la ausencia de un perfil y cualidades de los aspirantes a cargos de elección popular mismos que causan un perjuicio para el interés público.

En conclusión; si no modificamos las leyes, simplemente continuaremos con representantes políticos que sigan causando inequidad, desigualdad social y económica. Las variables responsables consisten en que los ciudadanos exijan que los candidatos cumplan con generalidades para perfilar a actores políticos de calidad, es necesario que se pondere a aquellos que cuenten con los conocimientos, virtudes y rasgos políticos efectivos; ya no hay motivos para seguir eligiendo políticos por su trayectoria empírica.

Es necesario plasmar en la ley particularidades, factores y procesos de los que pretendan ocupar un cargo público, para que brinden a la ciudadanía expectativas con igualdad de oportunidades, igualdad política, igualdad efectiva, democracia de calidad y un régimen estable, que responda a los intereses del pueblo.